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miércoles, 1 de junio de 2016

Cómo afrontar la ansiedad de los exámenes



En esta época de exámenes, resultan muy interesantes los consejos de la psicóloga María Jesús Álava Reyes en este programa de RNE (a partir del minuto 4:50):

A la hora de estudiar...

  • Para distribuir la materia, hay que tener en cuenta cómo funciona el cerebro: pasan 30 minutos hasta que el cerebro alcanza su plena actividad. Por eso, al planificar lo que tienes que estudiar hay que dividir la materia en cuatro grupos: materia de tercera dificultad (media hora); materia de primera dificultad (una hora; después baja el rendimiento al 50%), descanso de 15 o 20 minutos.
  • Nunca estar más de dos horas seguidas (sin descanso) porque no se asimila.
  • Cuidar la alimentación y el descanso.

A la hora del examen...
Cómo afrontar el miedo para que no te paralice:

Puede ocurrirles a estudiantes que son conscientes de que no han aprovechado el tiempo durante el curso, y que saben que se la juegan en el último momento, pero, sobre todo, se da en gente responsable y más preparada:
  • Lo peor es que te digan "Tranquilízate, no te pongas nervioso".
  • Dormir bien (8 horas). No estudiar antes de dormir si es posible, sino tener, o bien una actividad relajada, o bien practicar algo de deporte.
  • Antes de dormir: concentrarse en ellos mismos sonriendo, sobre todo, en sus ojos; pensar cómo son sus ojos cuando están bien.
  • El día del examen hay que tener muy presente una imagen: tú,saliendo CONTENTO del lugar donde ha sido el examen, no imaginarte durante el examen.
  • En el momento del examen: al ver las preguntas, independientemente de que se sepan o no, respirar profundamente varias veces. Si se está especialmente nervioso, cerrar los ojos, porque así le envías un mensaje de tranquilidad al cerebro, apretar fuertemente los puños y estirarse porque relajas la tensión muscular. A continuación, beber un poco de agua, y chupar un caramelo (no chicle) suavemente porque al ensalivar, bajas los niveles de ansiedad, y volver a respirar, espirando con fuerza. Decir en ese momento: "A por todas, vamos a por ello" o cualquier frase de ánimo que le dirían a un ser querido. Repetir el proceso completo tantas veces como te sientas mal a lo largo del examen.
  • Nada más salir, no preguntar a nadie, ni hablar del examen. Irte a casa, dormir bien, y concentrarte en las siguientes pruebas.


OPOSITORES
Pueden servirles también los consejos anteriores, pero, si, alguno sufre bloqueo, sobre todo al cantar temas, la psicóloga recomienda:
  • Reconocer, antes del bloqueo, cómo se dispara su ansiedad, pues hay una fase previa de la que no se es consciente. Y ante esto, los psicólogos enseñan una respuesta que sea contradictoria, incompatible con la ansiedad. Necesita un entrenamiento especializado de tres o cuatro días con un psicólogo con experiencia en estos casos.
Además, en el programa, la psicóloga da su opinión profesional sobre los deberes (minuto 21:10).

PROGRAMA COMPLETO

lunes, 23 de mayo de 2016

Las 5 cosas que más estresan al hombre de nuestro tiempo



Vivimos en la era de la actividad, de las prisas, de la falta de tiempo. Todos padecemos las consecuencias del estrés, reflejadas tanto en la mente como en el cuerpo a través de múltiples patologías. La solución no parte únicamente de erradicar esa ansiedad a base de medicamentos, sino de aprender a gestionar el estrés y el efecto nocivo que produce en nuestro organismo y en nuestra psique.

El estrés bloquea la zona del cerebro que se encarga de la resolución del problemas. Se produce una distorsión entre lo que sucede y la interpretación que hacemos de la realidad. Es el frenador por antonomasia del optimismo y tiene un efecto devastador en las personas a nivel social: el estrés conduce a una pérdida total de empatía. La ansiedad es un miedo irracional a algo real o ficticio. Posee dos patas: la proyección de que en el futuro algo no va a ir bien y la incapacidad para resolver un  problema en el momento actual.

El cerebro de las mujeres es más sensible al estrés. Según un estudio publicado el pasado año en la revista Molecular Psychiatry, las hombres adaptan mejor sus neuronas para resistir los efectos del estrés. La hormona encargada de activar la señal de alarma (CRF:  factor de liberación de corticotropina), sensibiliza de manera más intensa las neuronas en la mujer que en el hombre.

¿Qué 5 elementos estresan al hombre y a la mujer del siglo XXI?

1- La obsesión por aprovechar el tiempo

Decía Gregorio Marañón “La rapidez, que es una virtud, engendra un vicio, que es la prisa”.  Hoy en día vivimos expuestos a un convencimiento que resulta muy perjudicial para la sociedad: que la prisa y la aceleración producen mayores y mejores resultados. Si alguien comenta “no tengo tiempo…tengo prisa… estoy muy liado“, lo asimilamos como normal y correcto. En cambio cuando alguien señala que le sobra tiempo, uno se sorprende y juzga negativamente a la persona que tiene enfrente.

El ser humano únicamente posee una vida, y desaprovecharla genera sentimientos de angustia. Aparece la culpa cuando uno observa que el tiempo no es rentable o no ha sido bien exprimido. Existe una obsesión constante de colmar el tiempo de actividades productivas. Dejamos a un lado las placenteras y las que nos gustan, “por si hay tiempo” olvidando que el estado anímico se verá resentido.

No olvidemos que si dejamos fuera todo aquello que nos gusta, con el tiempo uno deja de ser capaz de disfrutar de las cosas agradables que aportan felicidad.

2- Estar conectados, la tecnología

Hace unos años, uno iba en el metro o en el autobús y leía, escuchaba música o simplemente miraba y observaba. Mantenía su mente en blanco o en ensoñaciones. Hoy en día parece que ese tiempo no existe, lo hemos sustituido: desde contestar correos del trabajo, mirar actualizaciones en las redes sociales, leer las ultimas noticias en los medios, ver vídeos o publicaciones… Es una obsesión, una obsesión terrible y peligrosa para la mente y para el ser humano.

Existen estudios que alertan sobre la exposición de los jóvenes a la tecnología y a la pantalla. Expertos del grupo de investigación Neuroplasticidad y Aprendizaje de de la Universidad de Granada advierten sobre como la sobreestimulación temprana puede, no solo originar desórdenes en el ámbito de manejo del estrés, sino también influir en el proceso de atención y aprendizaje. En uno de sus estudios concluyeron, “el entrenamiento en tareas demasiado complejas, antes de que el sistema esté preparado para llevarlas a cabo, puede producir deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida”.

La vida es un camino donde hay que luchar por sacar la mejor versión de uno mismo. La felicidad consiste en hacer una pequeña obra de arte con nuestra vida. Para esa obra de arte, hace falta tiempo, silencio, espacio, atención, tranquilidad, sosiego y paz. Todos esos ingredientes están diluyéndose, desapareciendo a pasos agigantados de las vidas de las personas. El primer paso consiste en parar. Esto significa pausa mental, relajación y meditación. Así nos adentramos en el control de la mente y en el encuentro con la paz. La técnica de origen budista, mindfulness, tan estudiada hoy en día, ofrece resultados científicos impactantes en el cerebro.

3- Perder el control

Para el ser humano es más importante tener la razón que vivir. Cuesta aceptar que uno está equivocado. La mente manda. La mente ordena. La mente controla. Seguimos las directrices de la razón, respondemos a las cuestiones, únicamente desde lo cognitivo. En los últimos años la razón se ha convertido en un tirano y nos hemos olvidado que existe algo más grande, algo único, que es capaz de romper barreras, de alcanzar acuerdos o de lograr la paz; y eso es el corazón.

El deseo de controlarlo todo genera una gran angustia. Hay que fiarse de la vida, de las buenas intenciones y de los grandes corazones. Las viejas seguridades se han derrumbado; lo que antes daba paz ahora genera inquietud.

Cuando el estrés te invada o temas perder el control, tu cabeza se agote o tu cuerpo no te responda, pon el corazón, él hará el resto. Cuando pones el corazón en algo pequeño, pasa a ser algo grande y maravilloso.  

4. El ego

El ser humano teme dos muertes: la muerte al final de la vida y la muerte como desaparición de la propia identidad. Esta última, ese miedo a cambiar, es el origen de muchos problemas. Las personas no quieren transformarse. Tienen pánico a reinventarse debido a que su individualismo se ha convertido en su zona de confort y les aporta una “relativa paz”, tóxica y hostil. La humildad es la base de todo cambio,  y por ello se precisa dejar de lado al ego que nos instiga, que nos bloquea, para llegar al interior, redescubrir nuestros talentos y volver a nacer, sin miedo al cambio. Donde hay humildad, hay sabiduría, dice un texto clásico.

5. Ser perfectos

Decía Victor Pauchet, “El trabajo más productivo es el que sale de las manos de un hombre contento“. El perfeccionista es el eterno insatisfecho. Nada está nunca a la altura de lo deseado. No puede vivir en paz. Vive en la constante duda de todo, porque quiere llegar a un gran nivel, a veces irreal. Educamos a los hijos para que sean perfectos y vivimos intentando mostrar una imagen de perfección global en nuestro entorno. Ser perfeccionista es una labor agotadora porque uno se compara con el resto, y cuando uno compara, coteja superficies y no profundidades.

Hay que aceptar que somos seres humanos y cometemos errores. Como bien expresa el psicólogo israelí de la Universidad de Harvard, Tal Ben Shahar: “La felicidad consiste en aceptar el derecho al error y la imperfección para llegar a la plenitud“.

Estamos en la era de la hiperactividad cerebral. Saltamos y volamos de un tema a otro con velocidad pasmosa. Hoy en día resulta más beneficioso saber frenar y desacelerar, que mantener el motor activado de la mente sin freno. Existen estudios que apoyan cada vez más la serenidad para crear y resolver los problemas. Caminar ligero puede resultar más beneficioso para la salud que llevar al corazón en todas las actividades (físicas y psicológicas) al máximo de sus posibilidades. 

Como decía Wayne Dyer, “No hay estrés en el mundo, solo gente creando pensamientos estresantes y luego actuando sobre ellos”.

Marian Rojas-Estapé

martes, 14 de abril de 2015

¿Cómo controlar el estrés en 5 pasos?


A lo largo de nuestra jornada, es muy habitual sentirnos incapaces de lograr todo lo que nos proponemos y que nos cueste conciliar el sueño, descansando mal durante la noche y levantándonos ya desde temprano cansados.

También son muy habituales esos dolores de cabeza que tanto nos irritan e incomodan a lo largo del día, y no nos permiten concentrarnos en nuestro trabajo o simplemente poder tener un estilo de vida saludable y “normal”.

Un porcentaje muy alto de todos estos síntomas son generados por el estrés. Decimos que el estrés es una respuesta global de nuestro organismo cuando nos encontramos y enfrentamos ante una situación que percibimos amenazadora y/o desafiante.

Pero esta respuesta no es tan negativa como nos enseñan socialmente ya que tiene lugar para facilitar la adaptación del organismo, poniendo todos nuestros recursos disponibles y facilitando su activación para superar dicha situación amenazadora como lo pueden ser: época de exámenes, búsqueda de empleo, problemas sentimentales, de pareja…

Por ello, podemos afirmar que el estrés es positivo ya que nuestra vida y entorno están en un continuo cambio que exige adaptarnos continuamente. Pero entonces,

¿Por qué el estrés lo empleamos como “algo” tan negativo?

Esto es debido a que si dicha respuesta se prolonga en el tiempo o su intensidad es demasiado alta puede tener efectos perjudiciales en nuestro cuerpo, generándonos barreras negativas para nuestro sistema vital, convirtiéndose en un obstáculo que superar para poder gozar de una vida sana.

La solución es entender el significado del estrés positivamente y aprender a manejarlo, manteniéndolo dentro de unos niveles aceptables e incluso saludables para nuestro estilo de vida y superación de objetivos personales.

¿Cuáles son los 5 pasos para controlar el estrés?

- Fíjate en lo positivo. Si nos encontramos ante una situación “negativa” lamentarte y castigarte con un “y si…” no te va a ayudar ni solucionar el problema, probablemente todo lo contrario. Hay un lema de vida que empleo cada día y es: “Todo sucede por algo bueno que me permite obtener un aprendizaje inmensamente positivo”.

Si te encuentras así, aprende de la situación e integra ese aprendizaje para la próxima ocasión. Un ejercicio también recomendable es eliminar de nuestro lenguaje palabras como “nunca”, “siempre, intentando sustituir el “no puedo” por “¿Cómo puedo?”.

- Sé consciente de tus pensamientos. Es fundamental para gozar de una vida plena y llena de paz en todos los aspectos ser conscientes de nuestro “yo”. Nuestros pensamientos influyen en como percibimos y valoramos como actuamos en cada situación.

Cuando te encuentres en una situación “complicada” elimina los pensamientos negativos y céntrate en los positivos,  respirando hondo y preguntándote: “¿Qué puedo sacar bueno de esto?”. En muchas ocasiones así, nosotros no somos lo responsables de lo que nos está incomodando.

Tener en cuenta también esta reflexión te ayudara a tomarte las cosas mucho más relajadamente y sin presión. Recuerda que no todo el peso del mundo recae en ti. No eres responsable de los demás, solo de ti mismo.

- No te sobrecargues de actividades. En este punto es súper importante el buen empleo de la asertividad y ser realista. Como el punto anterior, tú no eres perfecto ni tienes que contentar a todo el mundo. Además cada persona tiene unos mapas personales propios diferentes a los tuyos. Ya solo por eso es imposible “ser perfecto para el mundo”.

Concédete la oportunidad de fallar, equivocarte, y así aprender de los errores que hagas. Lograrás un crecimiento interior inmenso sintiendo y percibiendo la vida de esta forma.

- Aprende a delegar. No puedes permitirte hacer y realizar todo. Es bueno muy de vez en cuando buscar el apoyo de tus personas más cercanas si lo necesitas y sientes que no puedes con todo lo que tienes que realizar.

Además, pedir ayuda favorece las relaciones personales y genera un mayor vínculo emocional con las personas que quieres dejando de lado tu “yo” egocéntrico y narcisista que todo puede lograrlo sin ayuda de nadie, y tanto estropea las relaciones sociales.

- Cuida tus relaciones personales. En este punto hacemos un poquito de referencia al anterior. Es muy importante disfrutar de la compañía de las personas que quieres, cercanas a ti, pero intentado tener muy presente el deseo de compartir esos momentos con alegría, felicidad con nuestros seres queridos y personas de nuestro entorno con las que nos sintamos bien.

Las relaciones sociales “sanas” y, lo más importante, “humanas” hacen que nos sintamos más fuertes y capaces de cualquier cosa que deseemos o queramos en nuestra vida.

Para que todas estas pautas se vuelvan habituales en nuestra vida es necesario tiempo, constancia y responsabilidad. Os animo a que las pongáis en práctica lo antes posible para evitar el “mal uso” del estrés y percibirlo totalmente al contrario, como un mejor amigo que nos puede echar una mano en demasiadas ocasiones cotidianas de nuestro día a día.