miércoles, 16 de mayo de 2012

Receta para ser una buena persona

good
La bondad es la única inversión que nunca falla

1. TENER A MANO:

*  Abrelatas, para abrir el corazón.
*  Cuchillo, para cortar vicios.
*  Temporizador de cocina, para las relaciones que se olvidan.
*  Colador, para pasar por alto las ofensas y purificar nuestras intenciones.
*  Agua, para limpiar el alma.

2. ABSTENERSE:
*  Abstenerse de comer al prójimo ( criticar y calumniar).
*  Bajar el condimento de desquites.
*  Evitar consumir altas grasas de egoísmo.
*  No tomar vinagre, que pone de mal genio.
*  Lavar bien el corazón, para que no se infecte de rencor.
*  Evitar el consumo excesivo de picantes, para no enfadarse y decir maldiciones.
*  No tomar postres helados, que congelen los sentimientos .
*  Evitar comer pan de muertos -de envidia- .

3. MENÚ RECOMENDADO:
*  Como plato fuerte: exquisita caridad con el prójimo.
*  Caldo de atención a los desamparados y enfermos.
*  Ensalada de detalles de afecto para los demás.
*  Pan abundante para compartir con el hambriento.
*  Vino de la alegría para convidar a los tristes y desanimados.
*  Sopa de letras para escribir más seguido a familiares y amigos.
*  Sopa de zanahoria para ver con buenos ojos a los demás.
*  Pan bendito para los afligidos, ya que “las penas con pan son menos”.

Y no olvides:

“DONDE COME UNO, COMEN DOS”
Gracias a Yolanda López de la UP, por dárnoslo a conocer.

jueves, 3 de mayo de 2012

El caballero de la armadura oxidada

Habemus+ovum

Este es una condensación del famoso libro de Roberth Fisher, que hace en el libro El regalo de sí mismo, José Ramón Urbieta.

Sería recomendable, que cada uno identifique de qué están hechos su armadura, su espada, su yelmo, su peto, su caballo...: ¿De silencio, de reproches, de gritos, de pasotismo, de prisa...?

E incluso que anotase en una tabla, similar a la que se enlaza abajo del todo, qué parte del caballero ha descubierto en el día, o si ha llegado a quitarse alguna, y cómo lo ha conseguido (con un beso, con un elogio, mordiéndose la lengua, andando más despacio...)

Había aprendido a cambiar poco a poco:

La armadura, por la ternura.

La espada, por el abrazo.

El yelmo, por el beso.

El peto, por el juego.

El caballo, por el sosiego.

La vanidad, por la verdad.

La agitación, por el silencio.

El orgullo, por el reconocimiento.

La amenaza, por el respeto.

El sufrimiento, por la alegría.

La lucha contra el dragón más mortífero,
Por recuperar su interior para el amor.

-¡No puedo!

 Él confió en la voz de la Vida.

Entonces, muy despacio, levantó los talones de sus pies… alzó sus manos y sus brazos… dio un pequeño paso…

Y comenzó a volar.


sábado, 28 de abril de 2012

Espero que bailes

Beautiful+Concentration

Preciosa canción elegida por alguien que siempre ha optado por bailar, seguir amando, seguir arriesgando, seguir luchando... a pesar de las piedras del camino, y ha tenido unas cuantas...

Videoclip original

Vídeo con letra en inglés

Espero que nunca pierdas
esa capacidad de maravillarte;
que tengas bastante para comer
pero sigas teniendo hambre;
que nunca des por sentado
que hay aire para respirar;
y que el amor nunca te deje
con las manos vacías.
Espero que siempre te sientas
pequeño al lado del mar.
Y si una puerta se cierra,
espero que otra se abra.
Prométeme que lucharás por tener fe,
y que si tienes la opción de quedarte sentado o bailar…

Espero que bailes. Espero que bailes.

Espero que nunca temas
esas montañas en la distancia;
que no te conformes
con seguir el camino más fácil;
vivir puede significar un riesgo
pero merece la pena afrontarlo;
amar puede ser un error
pero merece la pena hacerlo.
No dejes que ningún corazón confundido
te contagie de amargura;
cuando estés a punto de renunciar
reflexiona;
mira arriba hacia los cielos
durante más de un segundo;
y cuando tengas la opción de quedarte sentado o bailar……

Espero que bailes. Espero que bailes.

(Lee Ann Womack. Authors: Sanders/Sillers)

viernes, 27 de abril de 2012

Saber adaptarse a los cambios

little+monks+playing+in+the+afternoon

El vídeo de este monje es un ejemplo de cómo saber adaptar los imprevistos o los cambios a nuestra rutina:

miércoles, 18 de abril de 2012

Nunca te dije

No esperemos para decir lo que sentimos, porque, algún día, puede que ya sea demasiado tarde.

Two+equestrian+riders%2C+girls+on+horseback%2C+in+low+tide+reflections+on+serene+Morro+Strand+State+Beach

Nunca te dije que el doctor nos dio las peores noticias y ninguna esperanza, y que a
partir de aquella tarde todo fue una larga despedida. Nunca te dije cómo desde aquel
instante te empecé a echar de menos y a notar cómo mi vida menguaba y se quedaba
incompleta para siempre. Nunca te dije lo feliz que me habías enseñado a ser: al
principio porque pensaba que ya tendría tiempo para decírtelo, y luego porque temía
que notaras que algo raro sucedía si de repente y sin más te lo decía. Nunca te dije
cómo todo mi ser empezó y terminó en ti desde el día en que te conocí.

Nunca te dije que te estabas marchando porque te horrorizaba resultar una carga y
todavía más un estorbo, nunca te dije que algo de mí moría mientras tú morías, y
aunque en cada frase y en cada gesto de aquellos últimos días intenté decirte que te
quería, soy plenamente consciente de que, exactamente, nunca te lo dije.

Nunca te dije que de ti aprendí mucho más de lo que pudiera enseñarte, nunca te dije
cómo presumía de ti con mis amigos, ni cómo ellos me envidiaban y me repetían lo
afortunado que había sido encontrándote. Nunca te dije que en muchas cenas y
reuniones en que no me acompañabas pensaba casi todo el rato en ti y sin que nadie lo
notara me ponía a escribir sobre algo que habías dicho o hecho, acariciándote con
cada palabra, aunque luego no lo utilizara para ningún artículo.

Nunca te dije que te solía hacer rabiar porque me divertía verte exaltada, tan luminosa
y tan radiante, y nunca te dije que muchas noches me despertaba, te miraba mientras
dormías y eras La Belleza hecha carne, echada y dormida. Nunca te dije que siempre
tuviste razón aunque me costara dártela y reconocer que fueras tan perfecta. Nunca te
dije que siempre me hiciste sentir el hombre más afortunado del mundo, que nunca
dejaste de sorprenderme ni de gustarme más cada día y que aprovechaba todos tus
consejos aunque me riera de ellos y en ocasiones de ti. Nunca te dije que muchas veces
pensé en marcharme contigo.

Nunca te dije adiós porque no quería asustarte ni provocarte tétricas visiones de la
muerte, pero también porque nunca fui lo suficientemente valiente para asumir que te
perdía. Nunca te dije que me moría de miedo de quedarme sin ti. No sé si te protegí de
algo no diciéndote nada, o me protegiste tú a mí siguiéndome el juego porque en
realidad lo sabías todo y no querías asustarme ni que me desmoronara. A fin de
cuentas nunca supe disimularte nada.

Sólo sé que daría lo que fuera por tener una última escena contigo y poderte decir
cuánto te quise y te quiero; y que están locos como yo lo estuve los que se aman mucho
y, ellos que pueden, no se lo dicen.

Salvador Sostres

sábado, 14 de abril de 2012

El secreto de la felicidad

Enviado por Jaime

El II Congreso Internacional de la Felicidad organizado por Coca-Cola esta semana ha reunido a diversos expertos que han abordado el tema desde diversos puntos de vista: sanitario, informativo, antropológico... Desde el ámbito religioso, un monje budista y una monja contemplativa han revelado su particular receta para ser feliz.

 

Matthieu Ricard, monje budista



Dicen que es "el hombre más feliz del mundo" aunque no tiene posesiones valiosas. Matthieu Ricard, monje budista de origen francés, cedió su cabeza de maestro de meditación a los científicos y lo que vieron dentro ha servido para confirmar que esta práctica milenaria, en Oriente, favorece tanto el bienestar mental pleno como el físico.

En Madrid, ha sido uno de los ponentes del Congreso de la Felicidad organizado por Coca-Cola, donde ha hablado de cómo conseguir esa paz interior que refleja la serenidad de su mirada. "Veinte minutos de meditación diaria producen la transformación interior", asegura a ELMUNDO.es.

Ricard, que estudió genética molecular antes de irse al Himalaya, declara que quiso ser objeto de estudio para que se probara si realmente la meditación podía ayudar, como él lo sentía, por el interés del Dalai Lama en que los investigadores descubrieran sus ventajas.

Durante su conferencia, explicó cómo, con escáneres y resonancias magnéticas, se descubrió que meditar mejora la concentración y la percepción, disminuye el dolor o fomenta el aprendizaje. Incluso protege de infecciones porque refuerza el sistema inmune.

"En los últimos 12 años hemos probado que funciona. Muchas publicaciones científicas lo aseguran y eso puede ser útil para introducirlo en la educación desde los niños", afirma.

Pero meditar requiere esfuerzo, no es fácil. Y por ello recomienda entrenar el cerebro, sobre todo con el amor altruista hacia los demás.

Ricard ve que hay similitudes entre todas las religiones. "Todas las mayoritarias comparten amor altruista, compasión, sensación de estar satisfecho, autodisciplina... Y deberíamos usar los puntos en común, en lugar de la bandera propia para dividir a la gente, porque entonces vienen los efectos negativos de la religión, que degeneran en violencia".

Además, reniega de quienes quieren ser felices en siete días con un tratado de felicidad. Sabe que es "un proceso largo, en el que no valen las satisfacciones inmediatas placenteras".

Y puso un ejemplo: "Si escuchas a Bach una vez, o dos, es un placer, si esto te gusta. Si lo escuchas mil veces, es una tortura".

Por ello dice que no se puede perseguir la felicidad a través del individualismo. "No somos entes aislados, no podemos olvidarlo".

 

Sor Lucía Caram, dominica contemplativa



Teóloga y Dominica contemplativa del Convento Santa Clara de Manresa, bloguera, y promotora de numerosos proyectos sociales para personas sin recursos, sor Lucía Caram es, ante todo y sobre todo, una mujer feliz.

Pero el camino hasta este estado de plenitud no ha estado exento de dificultades. Los primeros pasos en esa búsqueda comenzaron en su Argentina natal. Pensó que las monjas debían ser felices ayudando a los demás y decidió unirse a ellas. "Me sobraban estructuras y normas y llevaba fatal lo de rezar tantísimo, pero disfrutaba los paseos y la vida en comunidad".

Pero con el tiempo aquella existencia se le antojó insuficiente y siguió buscando una dirección hacia la que guiar sus pasos. "Hicieron falta cinco años de clausura y de silencio, de sufrimiento y soledad, pero no estaba dispuesta a claudicar de mi misión de mujer feliz", afirma.

En 2002, las imágenes de los niños tucumanos hambrientos tras el estallido de la crisis en Argentina sacudieron su conciencia y tuvo claro el camino a seguir. Volvió a su país y denunció la "ambición de una clase corrupta que se cebaba con los pobres. Declaré la guerra a lo que consideraba una ignominia. Me convertí en una monja cojonera y trataron de silenciarme", dice.

Volvió a España y encontró en el torno de su convento del siglo XIII "un mundo de oportunidades". Corría 2008 y hasta el monasterio empezaban a llegar las primeras víctimas de las crisis económica. Gente sin trabajo que necesitaba ayuda para comer. Así nació la Fundación Oriol, un proyecto con más de 3.000 beneficiarios, gestionado por voluntarios.

La "hiperactividad social" de esta atípica hermana, que duerme apenas cinco horas, le ha generado muchas críticas, dentro y fuera de la Iglesia. "Me consideran una religiosa de izquierdas y no hay más que entrar en Internet para ver los comentarios sobre mí. Pero mi alegría va a más y eso fastidia mucho".

¿Cuál es su receta de la felicidad? "Compartir. El secreto está en amar la vida y en compartirla cada día, en vivir sin retener. ¿Qué papel juegan los otros de lo que les corresponde. Los políticos han sido elegidos para servir y, si no sirven, no sirven para nada", responde.

¿Cualquiera puede ser feliz? "Cualquiera que ame y se sienta amado", precisa. ¿Incluso en tiempos de crisis? "La crisis es una oportunidad para valorar lo que queremos. No podemos seguir ignorando lo que le pasa al de al lado y destrozando el planeta. De esta crisis vamos a salir más humanos".