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lunes, 4 de julio de 2016

El poder de lo pequeño



El éxito es el efecto acumulado de hábitos insignificantes que son los que marcan la diferencia
Los arrebatos no conducen a nada; la constancia es la que lleva a todas partes

Un avión parte de Moscú con destino a Madrid, pero sufre una avería inadvertida en su sistema de navegación que crea una mínima desviación del rumbo de menos de un grado. El avión acaba aterrizando en Mallorca. ¿Cómo se desvió tanto? Un grado es muy poco, sin embargo, ese pequeño desajuste durante cinco horas de vuelo crea una enorme diferencia en el resultado. Cuando hablamos de comportamientos humanos durante… ¡toda una vida!, las desviaciones son aún mayores. En realidad, lo que determina lo que conseguimos no son las grandes decisiones, sino las menores y los actos cotidianos. En este artículo trataremos sobre cómo las personas pueden alejarse de sus deseos y objetivos si no disponen de un plan de vuelo y un sistema de navegación perfectamente ajustados.

Dos hermanos comparten la misma familia, genética, posibilidades y educación, entorno…, y, sin embargo, con el paso de los años, sus vidas se hacen cada vez más diferentes. Básicamente hay tres factores que influyen en esa divergencia: sus elecciones, sus acciones y sus relaciones.

Lo cierto es que no podemos “no elegir”. No tomar una decisión es, en realidad, tomar una: demorarla. De modo que estamos decidiendo o dejando de hacerlo, cada día. Y lo que acaba ocurriendo es que la vida es el resumen de todas ellas, sean menores o mayores. Cualquier cosa que acaba entrando en nuestras vidas es la consecuencia de una cadena de actos y caminos que elegimos o no.

Las decisiones mayores son aquellas que se toman conscientemente y suelen requerir a veces ayuda de terceros en forma de consejo, pero siempre tiempo de reflexión. Las menores son las que se deciden casi sin pensarlo y acaban creando un efecto compuesto. De las dos, son las pequeñas elecciones las que se acumulan día tras día y marcan una gran diferencia.

Tomar decisiones sabias es más sencillo cuando se tienen claros cuáles son los valores prioritarios y adónde se va. Para no equivocarse conviene hacerse esta sencilla pregunta: ¿la dirección que voy a tomar concuerda con lo que me importa prioritariamente en la vida?

Para conseguir grandes resultados no es preciso llevar a cabo grandes acciones, sino pequeñas repetidamente a lo largo del tiempo. El éxito es el efecto acumulado de hábitos insignificantes. Y el truco está en insistir en un comportamiento positivo el tiempo suficiente como para que marque una distinción significativa a medio plazo. Es el poder de las pequeñeces acumuladas.

Ganar es el resultado de una suma de costumbres; perder, también. Es algo que saben muy bien los deportistas. Por ejemplo, Michael Phelps es un brillante modelo del poder multiplicativo del hábito. Sus rutinas de entrenamiento son muy estrictas, previsibles, sistemáticas. Es obvio que su anatomía estaba diseñada para ganar, pero su enorme éxito es fruto de su persistencia.

A menudo, para implementar una rutina, las personas recurren a la fuerza de voluntad. Es un error. Están luchando consigo mismas, y, a la larga, abandonarán, porque la lucha desgasta. ¿Cuál es la alternativa? La mo­­tivación. Establecer un hábito nuevo solo tiene futuro cuando concuerda con los valores principales de la persona. El poder de algo que nos estimula disuelve las luchas internas y proporciona combustible mental para pasar a la acción.

Sin tener en cuenta en cualquier elección esos valores básicos, las personas caen víctimas de sus contradicciones internas y dejan de perseguir sus deseos y sus sueños.

Por suerte, todo lo que se aprende en la vida puede reaprenderse. Los hábitos no son una excepción a esta regla y se pueden cambiar. El mejor modo de terminar con uno negativo es empezar uno nuevo y positivo que lo sustituya, y que esté propulsado por la fuerza imbatible de la motivación.

No hay una mejor estrategia para conseguir lo que se desea en la vida que crear hábitos positivos que conduzcan a lograrlo, y después, delegar el trabajo en el poder de la costumbre, seguir el flujo del tiempo, y dejar de esforzarse una vez puesto en marcha el impulso de la inercia.

Las personas que nos rodean: familia, amistades, compañeros de trabajo… crean una gran influencia en cada uno de nosotros. En psicología se conoce este efecto como la influencia del “grupo de referencia”. Es una información silenciosa, inconsciente y que se acumula con el paso del tiempo. Y se traduce en una imitación inconsciente de lo que el “grupo” dice, piensa, hace, siente, come, viste, se comporta…

Se podría decir que una persona es la suma de las influencias personales que ha recibido a lo largo de su vida, que, como es de imaginar, pueden ser positivas o negativas, y acabará pareciéndose mucho a la gente con la que tiene más trato. La pregunta que nos deberíamos formular es: ¿quién o quienes ejercen ese poder sobre mí?

LA PERSISTENCIA DEL 'PIT BULL'
¿Qué tienen en común los empresarios de éxito y las personas que consiguen realizar sus sueños? Simplemente, ¡no se rinden nunca! Han aprendido la disciplina de la persistencia. Esto es verdad tanto para la gente que consigue sus sueños profesionales como personales. Pero esta cualidad es muy rara en la población en general. Vivimos en una era de gratificación instantánea. ¡Los adultos quieren conseguir sus sueños inmediatamente! Y cuando no lo logran, sus sueños van bajando en la escala de valores, son demorados y, finalmente, abandonados”.

¿Es importante filtrar las influencias que recibimos? Por supuesto que sí, ignorar su efecto puede salir caro. Y si no, que se lo pregunten a cualquier padre o madre que vigila escrupulosamente con quién anda su hijo o hija. Tan importante es el efecto de las compañías en un adolescente como en un adulto. A fin de cuentas, como afirma el dicho: “Dime con quién andas y te diré quién eres” o “Dios los cría y ellos se juntan”.

Casi siempre que se toma una decisión, las personas empiezan con mucha energía y empeño, pero, a la larga, acaban abandonando. Ese exceso inicial es en realidad contraproducente porque semejante nivel de energía no se puede mantener por mucho tiempo. Querer hacerlo todo cuanto antes es provocar el abandono. Es mejor iniciar la tarea o el plan con menos fuerza, pero mantenerlo en el tiempo hasta conseguir el objetivo. El éxito es resultado de dosificar las fuerzas, de mantener el ritmo, de la regularidad. Es así como se ganan carreras y como los equipos consiguen torneos.

La disciplina es esa regularidad, constancia, cadencia o ritmo. No hace falta hacer mucho de golpe, pero sí algo cada día. Por ejemplo, al empezar una dieta es mejor aplicarse a unas normas razonables y no saltárselas ni un día, antes que matarse de hambre los tres primeros días. Los atletas saben muy bien que las medallas se consiguen dosificando el ritmo. Una vez más, es el poder de los pequeños pasos, que proporcionan resultados extraordinarios.

De nada sirve tener una arrancada de caballo y después una parada de burro. Eso significa ser víctima de un gran entusiasmo inicial, no dosificado, para pasar a abandonar y volver al estadio inicial al poco tiempo. Los arrebatos no conducen a nada; pero los planes sostenidos y la constancia conducen a todas partes.

Todas las personas tienen sueños, pero no todas los consiguen. ¿Es cuestión de mérito, genes, inteligencia o suerte? No, más bien se debe a trabajar para conseguirlos con método; es decir, mediante una rutina diaria. Repetir una acción cada día, semana o mes. Un acto que está implícito en la agenda y ni siquiera hay que apuntarlo, se da por hecho. Es como cepillarse los dientes, se hace automáticamente después de cada comida, sin que haga falta recordarlo.

Cuando se pone en marcha un objetivo, lo primero que conviene hacer es preguntarse qué rutinas conducirán a él. Seguramente, un buen coach preguntaría a su cliente: “¿Qué tres acciones sencillas te acercarían a tus grandes objetivos?”. Sí, pasos simples hacia resultados extraordinarios. Y si esa persona es sistemática, y se aplica a dar tres pasos diarios, su éxito está asegurado. No importa lo lejos que vaya, tres pasos al día, tarde o temprano, le llevarán a donde sea que se dirija.

RAIMÓN SANSÓ

lunes, 20 de junio de 2016

Al otro lado del río





Clavo mi remo en el agua 
Llevo tu remo en el mío 
Creo que he visto una luz al otro lado del río 

El día le irá pudiendo poco a poco al frío 
Creo que he visto una luz al otro lado del río 

Sobre todo creo que no todo está perdido 
Tanta lágrima, tanta lágrima y yo, soy un vaso vacío 

Oigo una voz que me llama casi un suspiro 
Rema, rema, rema Rema, rema, rema 

En esta orilla del mundo lo que no es presa es baldío 
Creo que he visto una luz al otro lado del río 

Yo muy serio voy remando muy adentro sonrío 
Creo que he visto una luz al otro lado del río 

Sobre todo creo que no todo está perdido 
Tanta lágrima, tanta lágrima y yo, soy un vaso vacío 

Oigo una voz que me llama casi un suspiro 
Rema, rema, rema Rema, rema, rema 

Clavo mi remo en el agua 
Llevo tu remo en el mío 
Creo que he visto una luz al otro lado del río

jueves, 16 de junio de 2016

Casi me rindo



Casi me atraganto 
con palabras dichas sin sentir 
Casi me ahogo en un vaso, 
casi me tumbo y me apago 

Casi me conformo 
con lo que esperan otros de mí 
Casi me creo muy torpe 
casi mi mundo se esconde 

Pero donde hay nunca dejará de haber 
Quien sabe amar lo hará una y otra vez 
Sola nací puedo volver a aprender 
Hacer por mí será un placer 

Me pido perdón 
casi se me olvida que se puede ser feliz 
Casi me rindo, casi me rindo 

En un mundo en el que 
parece más fuerte quien no duda 
ser diferente pasa factura 
Quieren que sea una más, 
que sólo quiera gustar 

Me pido perdón 
casi se me olvida que se puede ser feliz 
Casi me rindo, casi me rindo 

Me pido perdón 
casi se me olvida lo mejor de estar aquí 
Casi me rindo, casi me rindo 

Me pido perdón 
casi se me olvida que hay más gente como yo 
Casi me rindo, casi me rindo 

Casi me rindo , casi me rindo , casi

jueves, 19 de febrero de 2015

En tu vulnerabilidad está tu fuerza



La verdadera valentía para mí, no tiene que ver con “dejar de sentir miedo” ni con resistir y aguantar. Para mí, aquel que es valiente de verdad, es quien puede permitirse que el miedo le acompañe, y puede entrar en contacto con su vulnerabilidad. Mostrarnos frágiles, blandos, no es un signo de debilidad sino de fortaleza interior. Cuando podemos de verdad, aceptar que tenemos miedo, y que no podemos con todo, es cuando honramos a esa parte nuestra más real y humana, y es cuando nos sentimos más libres.

Lo confieso, soy vulnerable

Algunas personas en mi consulta me dicen que llorar es de débiles, que mostrarse frágil, es algo que no se pueden permitir porque entonces se sentirían expuestos. Vivimos en la cultura del esfuerzo, de la valentía, del “no hay que sentir esto” o “del miedo está mal”. Se nos dice constantemente “tienes que ser fuerte”. Y yo me pregunto, ¿qué quiere decir ser fuerte? ¿No será acaso una fachada y un escudo que nos ponemos para aparentar fuerza, cuando en realidad por dentro estamos “muertos” de miedo?

Lo confieso soy vulnerable, ¡y a mucha honra señores! Muchas veces tengo miedo de que las cosas no salgan bien, me muestro y me permito sentirme frágil. ¿Por qué? Porque no soy super woman, ni de piedra, ni mucho menos impermeable. Cuando me doy cuenta que siento miedo, tengo dos opciones, dejar que el miedo me paralice, y no actuar, o actuar teniendo presente a ese miedo y a esa fragilidad, y aún así, salir a la calle igual, tener esa conversación que me cuesta tanto, hablar con mi familia etc.

La vulnerabilidad tiene mil caras pero solo dos opciones, aceptarla o esconderla en forma de fuerza y orgullo. Sentirnos vulnerables, nos descoloca y nos ayuda para prepararnos hacia el cambio.

En la vulnerabilidad está nuestra fuerza

Vivir es arriesgarnos, y arriesgarnos es exponernos al dolor. Cuando realmente podemos reconocer nuestra fragilidad interna, es cuando más vamos a sentirnos empoderados de fuerza. Pero no una fuerza anestesiada por un escudo, no una fuerza falsa, si no una fuerza genuina, auténtica, que conecta con nuestro potencial, con nuestras posibilidades y nuestras capacidades.

Aceptar nuestra vulnerabilidad nos prepara para la vida, porque de donde más podemos aprender es de nuestras heridas, y dolores. Abrazando nuestra vulnerabilidad nos liberamos y nos damos la opción de elegir qué tipo de transformación queremos hacer.

En definitiva, cuantas más caras podamos explorar de nosotros mismos, más opciones vamos a tener para elegir. Lo que nos hace frágiles también nos hace fuertes.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Aprender a desactivar el miedo


Todos tenemos miedo de algo, es normal, y lo bueno es darse cuenta de que trabaja para nosotros. Sí, a pesar de su mala fama, siempre ha sido un aliado de la supervivencia y trata de protegernos e informarnos de la posibilidad de estar en peligro. Hace que nos pongamos a salvo, huyendo, defendiéndonos o tomando las medidas que creamos oportunas. Pero… la vida no va de sobrevivir, ¡es mucho más! Y en ocasiones nos bloquea y se convierte en un obstáculo.

Puede bloquear con la inacción, que es una forma de huida. Evitamos exponernos y así muchos proyectos, amores o aventuras se quedan sólo en ilusiones por miedo a asumir riesgos. Y no asumirlos por miedo a perder, es no darse la oportunidad de ganar, experimentar y crecer, así que la vida se puede ir marchitando por no usarse. Otras veces, bloquea con conductas agresivas, agredir para no ser agredido, y puede acabar despertando otras emociones y sentimientos como la ansiedad, la vergüenza, los celos o la desconfianza.

Pero, ¿de dónde sale el miedo? Se basa en tres componentes básicos:

1.  Residuos del pasado: una mala experiencia, algo que nos dijeron, algo que creemos y que en muchos casos se aprendió de niños, y que puede que ya no sea un peligro, pero aún así se mantiene, a no ser que uno se esfuerce en actualizar los datos. Y como las experiencias nuevas suponen riesgos, aunque queramos cambiar, podemos acabar acomodándonos en la rutina que ya conocemos, porque da menos miedo que ponerse a prueba y aprender.

2.  Incertidumbre en el presente: lo que no podemos controlar nos hace sentir inseguros y puede acabar distorsionando las experiencias, imaginando más problemas de los que hay.

3.  Valoración negativa sobre el futuro: tememos poder perder y sufrir, y lo irónico es que sufrimos antes de que pase lo temido, incluso, siendo posible que nunca llegué a pasar. Muchas veces, el miedo es algo que imaginamos más que una realidad. Se crea en nuestra mente y se alimenta de no saber, y de no enfrentarse a lo que lo causa, lo que impide saber más y lo mantiene.

¿Qué podemos hacer?

Nadie quiere tener miedo, pero eso no es posible. Todas las emociones tienen su función, pero no podemos conducir un coche sin saber para qué sirven los pedales y eso es lo que pasa muchas veces con las emociones. Nos regalan un coche muy potente, con el que podemos llegar muy lejos en la vida, pero si no lo manejamos bien podemos acabar chocando. El miedo sería el freno y la alegría el acelerador, y no creo que a nadie le apetezca ir en un coche sin frenos… Pero claro, tampoco se trata de no avanzar por pisarlo demasiado.

Si se intenta eliminar o reprimir, se ocultará y complicará más las cosas porque podemos dejar de ser consciente de él durante un tiempo, pero desde su escondite tratará de manipularnos y ni siquiera podremos entender de que tenemos miedo, aunque no podamos dejar de sentirlo. En lugar de luchar contra él puedes hacer lo siguiente:

1. Acepta que es normal tenerlo. Es algo natural, nuestro freno y un aliado para mantenernos a salvo. El miedo es energía, fíjate en lo rápido que puedes correr cuando huyes de algo que te produce miedo. La energía no puede destruirse pero si puede transformarse. Puede transformarse en ira que es la cara agresiva del miedo o en información.

2. Detecta tus miedos y escúchalos para descubrir su mensaje. Obsérvalos y pregúntales de dónde vienen y de qué quieren avisarte. ¿Estás realmente ante un peligro o se trata de una alarma antigua que ya no tiene sentido? El miedo no te obliga a nada, pero te informa y te prepara si cree que has de protegerte. Si crees que el miedo es malo no querrás observarlo, y tratarás de esquivarlo, pero no podrás hacerlo desaparecer y seguirá estando ahí, gritándote para que le hagas caso, o dirigiendo tus pasos desde su escondite.

3. Actúa y afronta tus problemas. Tenemos más capacidad de la que creemos, pero muchas veces no nos permitimos demostrarnos todo lo que podemos hacer. Cuando nos decidimos a hacer algo que tememos solemos descubrir que no era tan grave y el temor se desactiva, pero si crees que no eres capaz de hacer algo, no digas que “es imposible” y di “aún no lo he hecho” porque eso abrirá la posibilidad de que te animes a hacerlo y lo consigas.

El miedo nos da la oportunidad de trabajar nuestros límites y despertar nuestras potencialidades, pero para poder lograrlo has de dejar de verlo como un enemigo.


Yolanda de Miguel

jueves, 23 de octubre de 2014

La resiliencia I

"La gente que ha pasado por grandes dificultades nos enseña mucho"


Rafaela Santos, presidenta del Instituto Español de Resiliencia,  ex presidenta de la Sociedad Española de Especialistas en Estrés Postraumático, psiquiatra, y autora del libro Levantarse y luchar nos da las claves para desarrollar el gen de la resiliencia en esta entrevista.

La resiliencia consta de cuatro fases:
  1. Aceptación: salir del bucle de por qué me pasa esto a mí.
  2. Adaptación: no pensar en lo que se ha perdido, sino en los que queda.
  3. Desarrollar destrezas.
  4. Salir fortalecido de la crisis.

Otras reflexiones que nos regala en la entrevista:

  • Lo que es más importante es aprender de los mejores, aprender a superarse, aprender a vivir sin miedos.
  • La felicidad absoluta no existe.
  • Se tiene miedo a sufrir y el sufrimiento no daña, lo que daña es no encontrarle sentido.
  • La percepción del problema es lo que cambia la vida.


jueves, 29 de mayo de 2014

El cáncer se supera

Cervical+Cancer+Information+Leaflet

Un cáncer no termina en los hospitales. No acaba en la derrota de la enfermedad.

Los miedos no se extirpan, sino se vencen. La vida no se reconstruye, sino se afronta. El cáncer no caduca, el cáncer no se esconde, el cáncer se supera.
Sólo cuando estamos francamente convencidos, sólo entonces, habremos ganado el desafío.


Así termina este cortometraje sobre los prejuicios propios y ajenos sobre el cáncer de mama.


jueves, 1 de mayo de 2014

Mantener el equilibrio

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Se recomienda verlo hasta el final.


David Vargas Villalba ha aprovechado el curioso talento de esta mujer para traspasarlo al difícil equilibrio que tenemos que hacer para sostenernos en momentos dolorosos de nuestra vida en este otro vídeo enFacebook.


jueves, 13 de marzo de 2014

Amor por la vida


Una niña guapísima, a la que un duro golpe de la vida le hizo crecer en la belleza más poderosa: la interior.

Cuando se es joven se cree tener el mundo al alcance de la mano. Antonia Cabrera lo tenía todo, belleza, buenas amistades; sin embargo de un día a otro todo se desarma y debe enfrentar la vida desde otra realidad. UPSOCL


domingo, 2 de febrero de 2014

Busca lo que te define como persona

Foto de portada

Realmente impresionante el testimonio de Lizzie Velasquez, esta pequeña gran chica, que usó lo negativo que le transmitía gente para escalar hacia sus metas, y para hacerse una mejor persona.

¿Y el consejo que le dieron sus padres cuando nadie la aceptaba en el jardín de infancia?

"Tienes una enfermedad, pero no es lo que te define. Sonríe,levanta la cabeza, muéstrate como eres y te acabarán viendo como ellos"

Busca lo que te define como persona porque tú eres quien controla tu propia vida.


domingo, 24 de noviembre de 2013

La respuesta no es la huida

And+if+you+could+walk+away%2C+where+would+you+go+anyway%3F
Canción de Maldita Nerea para infundir ánimo



Es difícil volar cuando esperas la caída,
es difícil soñar cuando no ves la salida,
cuando el tiempo que queda, se acabó en cada espera,
y siempre así y siempre así...

Mas si miras, verás si los ojos convencidos,
de que soy lo que soy por nacer donde he nacido,
el latir más sincero, el misterio en que creo,
aún sigue aquí, aún sigue aquí...

Aquí ahora y siempre!

Y aunque ahora el mundo gire en otra dirección,
eres tú quien le da, sentido 
a lo que dice tu dormido corazón,
o todo está perdido.
Dímelo de verdad, la respuesta no es la huida.

O que tu alma cansada, se quede ahí, rendida,
no encontrando el camino, renunciando a un destino
que vive en ti, que vive en ti...

¡En ti ahora y siempre!
Y aunque ahora el mundo gire en otra dirección,
eres tú quien le da sentido 
a lo que dice tu dormido corazón, no todo está perdido.
Y aunque ahora todo gire en otra dimensión,
sólo tu puedes dar sentido... 
a lo que dice tu dormido corazón, no todo está perdido.


jueves, 3 de octubre de 2013

Vivir para sentirse vivo

Dream

Albert Bosch, aventurero de profesión, es el autor de un libro de desarrollo personal en el que aconseja cómo vivir la vida a partir de su última aventura en la Antártida.

En el libro y en esta entrevista habla sobre la felicidad y sobre los retos.

Destacamos la frase de Pep Busquets, piloto parapléjico al que acompañó al París Dakar:

"La silla la tengo en el culo, no en la cabeza"

jueves, 15 de agosto de 2013

Caminos que tienes que hacer solo

 Goodnight+to+the+City+%28Oosterpark%2C+Amsterdam+-+Netherlands%29

"Camins", canción del grupo Sopa de Cabra:


No es fácil saber hacia dónde tienes que partir,
toma la dirección de tu corazón.

NUNCA ES DEMASIADO TARDE
PARA VOLVER A EMPEZAR...
PARA SALIR A BUSCAR TU TESORO...


jueves, 11 de julio de 2013

Empezar de cero

 Pain

Una canción de Dani Martín sobre el deseo de superar una relación



Todo lo que vimos se nos fue
Soñé que siempre iría al lado
Eso que inventamos ya no es
Ahora solo existe el pasado

Y me toca entender
Qué hacer con tus abrazos
Ahora toca aprender
Cómo dejar de querer
Saber borrarlo bien
Que igual que vino fue
Que hoy es CERO

Quiero
Que todo vuelva a empezar
Que todo vuelva a girar
Que todo venga de cero
De cero...

Y quiero que todo vuelva a sonar
Que todo vuelva a brillar
Que todo venga de cero
De cero...

Eso, desaparece y no lo ves
Ese regalo que la vida pone al lado
Dura lo que dura y ya se fue
Ni tú ni yo lo hemos cuidado

Y ahora toca entender
Qué hacer con tanto daño
Y ahora toca aprender
Cómo dejar de querer
Saber borrarlo bien
Que igual que vino fue
Y es tan feo

Quiero
Que todo vuelva a empezar
Que todo vuelva a girar
Que todo venga de cero
De cero...

Y quiero que todo vuelva a sonar
Que todo vuelva a brillar
Que todo venga de cero
De cero...

Y siento que todo lo malo es pensar
Que todo lo que viene va
Que todo se va consumiendo
Y el silencio manda hoy más

Quiero
Que todo vuelva a empezar
Que todo vuelva a girar
Que todo venga de cero
De cero...

Y quiero... que todo vuelva a sonar
Y quiero... que todo venga de cero, de cero
Y quiero... que todo vuelva a empezar
Y quiero... que todo venga de cero de cero

miércoles, 29 de mayo de 2013

Usa tu creatividad: ¡funciona!

BART

El periodista Enzo Vizcaíno, que se hizo popular en Internet  por cantar en el metro de Barcelona su curriculum, ya ha encontrado trabajo en el programa de televisión "Así nos va", de La Sexta, presentado por Florentino Fernández y Anna Simon. 

Además de guionista, intervendrá en alguna sección frente a las cámaras, donde podría demostrar de nuevo sus dotes musicales que le han hecho tan popular.



sábado, 28 de abril de 2012

Espero que bailes

Beautiful+Concentration

Preciosa canción elegida por alguien que siempre ha optado por bailar, seguir amando, seguir arriesgando, seguir luchando... a pesar de las piedras del camino, y ha tenido unas cuantas...

Videoclip original

Vídeo con letra en inglés

Espero que nunca pierdas
esa capacidad de maravillarte;
que tengas bastante para comer
pero sigas teniendo hambre;
que nunca des por sentado
que hay aire para respirar;
y que el amor nunca te deje
con las manos vacías.
Espero que siempre te sientas
pequeño al lado del mar.
Y si una puerta se cierra,
espero que otra se abra.
Prométeme que lucharás por tener fe,
y que si tienes la opción de quedarte sentado o bailar…

Espero que bailes. Espero que bailes.

Espero que nunca temas
esas montañas en la distancia;
que no te conformes
con seguir el camino más fácil;
vivir puede significar un riesgo
pero merece la pena afrontarlo;
amar puede ser un error
pero merece la pena hacerlo.
No dejes que ningún corazón confundido
te contagie de amargura;
cuando estés a punto de renunciar
reflexiona;
mira arriba hacia los cielos
durante más de un segundo;
y cuando tengas la opción de quedarte sentado o bailar……

Espero que bailes. Espero que bailes.

(Lee Ann Womack. Authors: Sanders/Sillers)

viernes, 27 de abril de 2012

Saber adaptarse a los cambios

little+monks+playing+in+the+afternoon

El vídeo de este monje es un ejemplo de cómo saber adaptar los imprevistos o los cambios a nuestra rutina: