lunes, 22 de agosto de 2011

Donar médula, más fácil de lo que se cree. Regala esperanza

 

El blog de Uno entre cien mil, en el que el padre de Guzmán, un niño de tres años con leucemia linfoblástica aguda, no sólo va informando de sus viviencias, sino que nos regala su ejemplo a través del optimismo, la vitalidad, la superación, la esperanza... la energía que asoman en muchas de sus entradas.

A través de él, se pude comprobar que ser donante de médula es un proceso mucho más sencillo de lo que podemos pensar. Así nos lo explica Jose, el padre de Guzmán:

Para convertirte en donante de médula ósea sólo tienes que cumplimentar un formulario y hacerte un análisis de sangre. Nada más. Con eso se determina tu grupo de histocompatibilidad HLA.

En ese momento tu HLA pasa a formar parte de la base de datos de la Red Mundial de Médula Osea, y sólo cuando un paciente en cualquier lugar del mundo necesite un transplante para sobrevivir y se dé el caso que tu médula sea compatible con la suya, entonces y sólo entonces te convertirás en donante, para salvar la vida de otra persona.

En todo este proceso hemos conocido a muchos donantes que llevan años, décadas, como nuestro médico, siendo donantes potenciales y nunca les han llamado. La desgracia es que hay tan poca gente, que muchos pacientes mueren esperando que aparezca alguien compatible.

Si se da la suerte de que en algún momento de tu vida eres compatible con alguien a quien puedas salvar su vida, además entrarán dos posibilidades para ese transplante:
Una. Que se haga una donación de médula osea, extraída del hueso de la cresta ilíaca (la cadera) y siempre con anestesia general.

Dos. Que se haga mediante un método llamado citoaféresis, que consiste en hacer circular la sangre obtenida de una vena de un brazo a través de unas máquinas denominadas separadores celulares. En ellas se recogen las células madre y el resto de la sangre es devuelta al donante por una vena del otro brazo. O sea, casi como donar sangre.

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